CRÍTICAS Y ESTUDIOS
Luis Oddó: la primera luz del cine chileno
Por Marcelo Morales C.
30 de marzo de 2013

En un norte pujante y con ansias de modernidad, gracias a la bonanza económica que trajo la producción del salitre, el cine chileno nació de la mano de un fotógrafo llamado Luis Oddó Osorio quien logró desentrañar la compleja técnica de filmar con el cinematógrafo. Fue entonces que en los meses de mayo y junio, exhibió y filmó una serie de escenas en Iquique, las que según los diarios de la época fueron todo un éxito. De esta manera, las primeras películas chilenas de las que se tenga registro se estrenaron a menos de un año de la primera exhibición del cinematógrafo, la que ocurrió en Santiago el 26 de agosto de 1896. Sin dudas, Oddó era un adelantado en el manejo de la técnica fotográfica. Como bien señala el diario El Tarapacá el 1 de junio de 1897, filmar películas era de una complejidad altísima: “el procedimiento se guarda secreto por los inventores i que requiere una instalación complicada i dispendiosa y aficionados”. Aún así (como dice la misma publicación) “el fotógrafo señor Oddó, después de pacientes estudios, i no pocos gastos, ha descifrado el problema i los habitantes de Iquique tendremos el placer de ver por primera vez escenas animadas de temas locales”.

Nacido en 1865, Juan Luis Oddó Osorio era hijo de Félix Henri Oddó, un francés que había llegado a Chile en 1843 proveniente de Marsella, Francia. Asentado en Valparaíso, Félix Oddó, con 27 años, se convirtió en un respetado y exitoso empresario hotelero, dueño de reconocidos establecimientos como el Hotel Continental, el primer hotel que se instaló en el país. El negocio luego se establecería en Santiago, con el Hotel Oddó ubicado en Huérfanos con Ahumada (Joaquín Edwards Bello se refiere a él en el libro “Hotel Oddó). Además de Luis, Félix Oddó era padre de Carlos y Henri. Este último es quien sigue con la empresa hotelera, mientras Carlos y Luis tienen un interés por la fotografía. Según el libro “Fotografos en Chile durante el siglo XIX” de Hernán Rodríguez, los hermanos Oddó se habían establecido en un local en la calle Puente nº8 hacia 1888. Al poco tiempo después, Carlos emigraría hacia Concepción en donde seguiría con el oficio fotográfico hasta su muerte en 1915. Mientras que Luis, luego de la muerte de su padre en 1890, decide irse al norte, a Iquique. Ahí en donde las noticias de la modernidad y las promesas de una mejor vida venían de la mano con la explotación salitrera.

No fue fácil el comienzo, en donde alternó la actividad fotográfica con faenas mineras, pero todo parece indicar que Oddó tenía una gran capacidad para establecer contactos sociales importantes. Fue así que en 1891, con la venta de acciones del yacimiento de Santa Rosa y tras asociarse con el empresario Antonio Hameau, adquiere el local fotográfico de Luis Boudat ubicado en la calle Serrano nº32 (paradojalmente, el primer Hotel de su padre se instaló en Valparaíso, en una calle del mismo nombre).

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 Parte reversa de una fotografía tomada por Luis Oddó en Iquique, fechada el 18 de junio de 1892. (Fuente: http://historiabomberosiquique.blogspot.com ) 

“Oddó y Cía.” se levantó entonces como una empresa dedicada a realizar retratos personales y grupales. El fotógrafo realiza encargos para registrar faenas de salitreras encargadas por la Compañía del Ferrocarril de Agua Santa (publicadas recientemente en un fabuloso libro, gracias a la Fundación Pro Cultura), como también otras fotografías a pedido de la Municipalidad de Iquique para celebrar los 400 años del descubrimiento de América, en 1892. El prestigio de su casa fotográfica, junto con su nombre dentro de la alta sociedad iquiqueña, creció. Así, en 1892 adquirió la parte de Hameau y el negocio quedó totalmente bajo su tutela. Oddó también forma parte del Cuerpo de Bomberos de la ciudad, específicamente de la 7º Compañía “Tarapacá”, con el cargo de Teniente 2º y realiza algunas fotografías de sus compañeros y autoridades superiores.

Pero ya por estos años Oddó comienza a tener una cercanía con las “imágenes en movimiento”. Según lo pudo establecer Eliana Jara, ya en 1892 Oddó realiza espectáculos de “linterna mágica y vistas disolventes, espectáculos muy apreciados por el público y muy recurrentes por los fotógrafos que habían crecido en gran cantidad” (Jara en “Albúm Compañía del Ferrocarril de Agua Santa”; pág. 8). Espectáculos de alrededor de una hora, de paisajes del desierto y monumentos extranjeros, también se daban espacios a cuadros con escenas de la contingencia, como fotografías de las batallas de Concón y Placilla, durante la Guerra Civil de 1891 que acabó con el gobierno de Balmaceda. Sucesos que Oddó proyectaba con estas técnicas que ansiaban reproducir los movimientos de la naturaleza y más, el movimiento de las máquinas y del mundo fragmentado que se está configurando gracias a esto.

Es por esta ansiedad que el cine nace como consecuencia natural de su época, en cuanto a esto tomaremos lo que señala Angel Quintana: “El cine surge como una tecnología que permite la circulación, la movilidad de la mirada y la restitución de lo efímero, pero también como un medio de expresión constitutivo de una nueva colectividad” (Quintana: “El advenimiento del cine como nueva imagen”, pág 13.). 

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 Fotografía de la Salitrera Agua Santa, tomada por Oddó en 1896.  (Fuente: Álbum de la Compañia de Salitres y Ferrocarril de Agua Santa - Tarapaca - Chile - 1896) 

 Santiago de Chile conoció por primera vez las “fotografías animadas”, gracias al kinetoscopio de Edison, el cual se exhibió por primera vez en febrero de 1895. Pero la gran revolución fue con el cinematógrafo de los Lumière, que superaba la experiencia unipersonal del aparato de Edison, pudiendo proyectar las imágenes en una sala en donde varias personas podían disfrutar al mismo tiempo de la exhibición. El cine nacía con toda la trascendencia social y cultural a cuesta, y en Chile logran verse los primeros filmes en agosto de 1896, sólo ocho meses después de la primera muestra que los Lumière realizan en París.

El impacto del invento acentuó su proliferación y comenzaron a circular distintos modelos derivados del invento de los Lumière: el Vitascospio de Edison, el Byoscope, cinematógrafo Demeny, entre otros. Es entendible tanto por sus intereses ya mencionados, como el de estar en una ciudad bullente como Iquique donde todo signo de modernidad tecnológica era seguido de cerca, que Oddó adquiera un modelo Demeny de 35 mm que proyectaba una imagen de 7 metros de ancho por 5 de alto. Haciéndose también de varias películas (algunas de los Lumière y otras de Edison, como la popular La Serpentina), monta una serie de exhibiciones, las que comienzan en el mes de mayo de 1897 en el Salón de la Filarmónica de Iquique. Tal vez la primera exhibición (al menos registrada por el diario El Tarapacá), habría sido el 15 de mayo. Ahí, Oddó exhibió tres tandas de películas, un total de treinta películas. Una sesión que debe haber durado alrededor de media hora.

Pero a los pocos días Oddó, según lo atestiguan los diarios El Tarapacá y La Patria, logró dar con la clave para generar sus propias películas. “El señor Oddó ha dado con el secreto que a muchos fotógrafos [sic] americanos les había sido imposible de encontrar”, dice La Patria el 21 de mayo de 1897. Cabe recordar que las máquinas eran tanto proyectoras como filmadoras, aunque esta última técnica era efectivamente guardada con celo por las primeras empresas filmadoras. Así lo expresa un artículo del diario El Tarapacá del 1 de junio de 1897: “Hasta el presente este delicado trabajo, que requiere máquinas muy complicadas, había sido el privilejio [sic] de los constructores é inventores de estos aparatos en Europa, los cuales naturalmente se hacen pagar carísimo tal operación”.

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Resacadora de agua, en la Compañía Agua Santa. Fotografía tomada por Oddó en 1896.  (Fuente: Álbum de la Compañia de Salitres y Ferrocarril de Agua Santa - Tarapaca - Chile - 1896)

Es por eso que es notable el paso que da Oddó. Así, la noche anterior, el 30 de mayo, para sorpresa de los asistentes, Oddó exhibe Una cueca en Cavancha, filme que muestra “la muy popular cueca, se ofrece á [sic] los ojos de los espectadores admirablemente bailada por una entusiasta pareja” (El Nacional, 30 de mayo de 1897). De esta manera, la noche del jueves 30 de mayo de 1897, con Una cueca en Cavancha, nace el cine chileno.

El entusiasmo de la prensa no es desproporcionado, ya que efectivamente el filme de Oddó estaría entre las primeras películas latinoamericanas. Sólo Argentina (con Vistas de Palermo, exhibida el 24 de noviembre de 1896), Venezuela (con dos filmes de enero de 1897) y Cuba (Simulacro de incendio, de febrero de ese año), serían anteriores a esa histórica exhibición iquiqueña. Oddó no descansaría en su afán y ensayará más vistas. El 31 de mayo La Patria dice que “hemos visto el ensayo de una vista del desfile en honor del Brasil, en este puerto, la que ha salido mui [sic] bien y se exhibirá en esta semana”. Pero todo parece indicar la existencia de problemas para su exhibición, ya que nunca fue estrenada. La que sí logró ser terminada fue Llegada de un tren de pasajeros del interior a Iquique, un filme seguramente deudor de la famosa Llegada de un tren a la estación de los hermanos Lumiére. De todas maneras, el tren con su velocidad y símbolo del modernismo imperante, era un objeto fuertemente atractivo para el cinematógrafo. Esta segunda película de Oddó fue estrenada en el Salón de la Filarmónica el domingo 6 de junio.

Siendo aún el cine un espectáculo de atracciones (con “la habilidad para mostrar algo... es un cine exhibicionista”, dice el teórico Tom Gunning) que portador de un cierto ritual cultural y colectivo ya establecido, las exhibiciones de las “vistas” son por un tiempo limitado. Según se concluyen de los recortes de prensa, Oddó proyectaría hasta la segunda semana de junio sus trabajos. Pero el 10 de ese mes realiza una serie de nuevas muestras justamente en beneficio de la Filarmónica. Esa noche proyecta las dos películas mencionadas, junto a una serie de cuadros fotografiados que adapta al cinematógrafo, lo que confirma un manejo técnico total sobre el aparato. La alta sociedad iquiqueña se ve proyectada en diversas fotografías, también se ve impresionada por el retrato de la Reina Victoria de Inglaterra que Oddó exhibe, fotografía que había llegado hace pocos días a la ciudad al Club Inglés.

Dado el éxito de sus muestras, Oddó continúa unos días más, pero ya planea su viaje a Santiago para mostrar sus trabajos. Es así que la última exhibición que realiza el sábado 12 de junio, muestra dos nuevas películas: Bomba Tarapacá nº 7 y Grupo de gananciosos en la partida de Football entre caballeros de Iquique y de la pampa. La primera, da cuenta acuciosa de la compañía a la que él mismo pertenece, con todos sus miembros frente a cámara. La segunda, sería la primera película que muestra un partido de fútbol en Chile, es también la captura de otro rasgo de modernidad: el deporte como espectáculo masivo.

 

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 Dos retratos tomadas en los estudios Oddó. A la izquierda, Tomás Bradanovic Ilic, empresario Croata que vivió durante la guerra civil de 1891 en el puerto de Pisagua, tomada el 18 de junio de 1892. A la derecha, retrato de dos hombres, no identificados. 

(Fuentes: http://historiabomberosiquique.blogspot.com/ - fotografiapatrimonial.cl) 

 

Así, con estas cuatro películas, Oddó no sólo registra rasgos distintivos de una ciudad fuertemente activa como el Iquique de entonces, sino que sigue aquella tendencia que culmina con el invento del cinematógrafo: la sincronía de una máquina que apoya, le da memoria, además de un registro material y espectacular a una época (y a la burguesía que la sustenta) que ve en la tecnología la esperanza final de dominar a la naturaleza. Es por ello entendible que nunca sus películas sean paisajistas, sino que costumbristas y con fuertes elementos modernos de por medio (tren, fútbol y una eficiente y técnicamente sólida compañía de bomberos).

No es claro cómo, pero Oddó logra viajar a Santiago a presentar sus películas, pero antes de ello, Eliana Jara establece que “finiquita sus negocios y el 26 de junio de 1897 concurre a la notaría de Teobaldo Ernesto Pérez para protocolizar la venta de su salón a Alfredo F. Syers Torres” (Jara en “Albúm Compañía del Ferrocarril de Agua Santa”; pág. 8). Viaja en el vapor Loa, el 29 de junio, llegando a Valparaíso el 2 de julio, acompañado de su esposa (Sara Cotapos) y de su hijo Félix. Será luego el 18 de julio de 1897, en el Teatro Unión Central de Santiago, donde mostrará sus “vistas” iquiqueñas. Así lo da cuenta el diario El Ferrocarril: “dirijido por un fotógrafo, hijo de nuestro pais, el que, despues de muchos estudios, ha logrado hacer vistas locales como las que ya ha exhibido en Iquique, representando la cueca chilena y varias otras escenas de costumbres nacionales”. La exhibición se repite al otro día, y a pesar que se anuncia la preparación de una vista santiaguina llamada Una carga de caballería y otra de un ferrocarril llegando a la Estación de Santiago. Ambas al parecer nunca se terminan o nunca se exhiben o, al menos, la prensa no se preocupa de su proyección.

Luego de esta aventura capitalina, el rastro de Oddó se hace casi inexistente. Ya no se encuentran nuevas proyecciones ni en Santiago, ni en Iquique. Lo único seguro es que su trabajo como fotógrafo continúa (al menos el de su estudio), continúa ya adentrado el siglo XX, en donde ya el lenguaje cinematográfico y la producción se profesionaliza, lo que además, hace del cine una actividad que va dejando de lado a los aficionados. De esta manera, junto al centralismo atávico chileno, la fugaz pero trascendente obra de Oddó va quedando en el olvido, sus películas desaparecen para siempre, también su nombre.

Esto hasta que Eliana Jara descubre que en aquellos días de mayo y junio de 1897 este fotógrafo de Iquique se arriesgó y logró plasmar por primera vez imágenes locales en el novedoso invento. Ahora, aunque ya difícilmente (es casi imposible) que sus películas alguna vez se encuentren, es revisitando sus pasos por Iquique, siguiendo su trayectoria como fotógrafo y leyendo las notas de prensa que podemos visualizar de alguna forma ese momento.

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Bibliografía:

- Gunning, Tom: “Cine de atracciones. El cine de los comienzos, su espectador y la vanguardia”. En Wanda Strauben (Ed.) Cinema of Attractions Reloaded. Amsterdam, Amsterdam Univ Press, 2006.

- Jara, Eliana: “Luis Oddó”. En "Álbum de la Compañia de Salitres y Ferrocarril de Agua Santa - Tarapaca - Chile - 1896". SQM, Fundación Procultura y la ley de donaciones culturales del CNCA, Santiago, 2011.

- Jara, Eliana: “¿Cien años de cine chileno?”. En Patrimonio Cultural. Revista de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos. Edición Otoño, Invierno de 2002.

- Jara, Eliana; Mülchi, Hans; Zuanic, Adriana: “Antofagasta de película: historia de los orígenes de un cine regional”. Ediciones Glocal Films y Comunicaciones, Santiago, 2008.

- Quintana, Angel: “El advenimiento del cine como nueva imagen”.  En Archivos de la filmoteca: Revista de estudios históricos sobre la imagen Nº 30, 1998 , págs. 6-23.

- Rodríguez Villegas, Hernán: “Historia de la fotografía. Fotógrafos en Chile durante el siglo XIX”. Centro Nacional del Patrimonio Fotográfico, Santiago, 2001.

Diarios:

- La Patria (Iquique, mayo-junio de 1897)

- El Nacional (Iquique, mayo-junio de 1897)

- El Tarapacá (Iquique, mayo-junio de 1897)

- El Ferrocarril (Santiago, julio de 1897)

- Revista Punto Final (16 de junio de 2006)

Sitios web:

- http://historiabomberosiquique.blogspot.com/

- http://bomba-7.blogspot.com/

http://www.fotografiapatrimonial.cl/

http://www.procultura.cl/