ESPECIALES
El cine chileno en FICValdivia 2018
Por Cinechile.cl
28 de octubre de 2018

El Festival Internacional de Cine de Valdivia cumplió un cuarto de siglo, para conmemorarlo se puso al cine chileno como centro. Junto a las películas que formaron parte de las distintas competencias, también se abrió una muestar especial con el título Muestra especial 25 años, que reunión largos y cortometrajes que pasaron por Valdivia. Se vieron primeros trabajos de Alicia Scherson, Sebastián Lelio, Fernando Lavanderos, Ernesto Díaz, Marialy Rivas, Matías Bize, entre otros. Un foco que resultó sorprendente por el interés de los jóvenes que asisten masivamente a Valdivia, quienes llenaron las salas para ver cintas como La sagrada familia, Mirageman, como también los grupos de cortometrajes que daban cuenta de los debut absolutos de algunos de los mencionados. Con ello, Valdivia demostraba que en su historia de 25 años, el cine chileno ha ido creciendo junto con la importancia del mismo certamen. El cine chileno lleno de pujanza y proyectos de hace dos décadas, lleno también de incertidumbre, pero con ganas de trascendencia. Hoy, con varios triunfos (festivaleros y artísticos), con una generación que debutó en Valdivia y que hoy ya está en plena madurez, junto con otros jóvenes que nacen en un campo audiovisual más contundente y amplio, esta última versión "nostálgica" del festival resultó, de todas formas y quizás, paradójicamente, bastante estimulante.

Aquí reseñamos siete películas que se estrenaron en Valdivia, dos que formaron parte de la Competencia Internacional (La casa lobo y Enigma), y cinco de la Nacional (donde sólo faltó Cielo de agua, de Margarita Poseck, que por distintos problemas no logró ser vista por nadie del equipo). Este especial contó con la colaboración del sitio web abreacción.com.

 

 
Enigma, de Ignacio Jurisic La casa lobo, de León y Cociña Las cruces, de Teresa Arredondo y Carlos Vásquez Una vez la noche, de Antonia Rossi
  
Zurita, de Alejandra Carmona Los sueños del castillo, de René Ballesteros Vivir allí no es el infierno, es el fuego del desierto..., de Javiera Véliz