ENTREVISTAS
Entrevista a Carlos Saavedra, autor de “Intimidades desencantadas”
Por Marcelo Morales C.
21 de octubre de 2013

Ya lleva varias semanas circulando el libro “Intimidades desencantadas, la poética cinematográfica del dos mil”, de Carlos Saavedra. Documentalista y académico de la Universidad de Chile, este trabajo publicado por Editorial Cuatro Propio sacudió un poco el ambiente luego que su autor diera una entrevista para el diario electrónico El Mostrador, titulada “El cine chileno de ficción, la última conquista de Milton Friedman”. Alejándose y aclarando un poco de este juicio, en esta entrevista Saavedra desentraña los criterios con los que analiza siete películas de la última década: Play, En la cama, El cielo, la tierra y la lluvia, Se arrienda, La vida de los peces, Navidad y La buena vida.

Como señala en una parte del texto, respecto a su perspectiva para analizar estas cintas:

“Se trata de reconocer un fenómeno cultural: el cine nacional se orienta a la vida interior y con ello propone una idea de autor, al mismo tiempo que las películas producidas son el tipo de objeto reclamado por el mercado internacional de las imágenes.”

Mucha repercusión causó tu entrevista en El Mostrador, donde se señala que habrías dicho que el cine chileno es la última conquista de Milton Friedman, el impulso del neoliberalismo. ¿Es tan así tu posición dentro de tu libro?

- El artículo del Mostrador tiene una lectura que no comparto. Tiene conexiones que el libro no tiene. Cita a Milton Friedman y yo nunca lo cito en el libro, nunca digo que es un nuevo triunfo de Milton Friedman. Pero el texto claramente busca construir un contexto que es donde las películas se producen y ese es el neoliberalismo y habría que reconocer que estamos todos ahí. Por lo tanto, es una crítica para todos. En ningún momento se dice o se insinúa que el cine es un nuevo logro de este sistema y menos que estos directores son parte consciente de un sistema neoliberal. El libro no está en esa línea.

El libro, en estricto rigor, es un texto ensayo de análisis sobre la subjetividad y lo político de las películas, y ni siquiera lo estético. El libro va más bien al ejercicio de análisis político, qué es lo político que instalan estas películas, en tanto construcción subjetiva. Todas tienen construcción subjetiva, nadie podría decir que una obra audiovisual es vacía, uno puede estar de acuerdo o no con lo que manifiestan, pero jamás vacías.

Incluso, manifiesto en muchos lugares que hay una gran producción, que yo me centro en ciertas películas que para mí, incluso recuerdo que Cavallo y Maza lo plantean claramente: hay un territorio de conflicto que hace que muy parecida ciertas películas, muy cercanas, la intimidad. Lo que me interesó analizar es lo que dicen, lo que entregan a partir de esa estética, que muestran a través de esas tramas. Yo enuncio algunas características que para mi son las que más noto, las que mejor observo. Pero pueden haber otras.

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Pero hay algo que pesa en el libro y es esa comparación que traza con el cine de los 60 e inicios de los 70, que es un cine más comprometido con su contexto, con una fuerza política.

- El libro es también un ejercicio, de trabajar una tesis, de exponer ciertos elementos y después analizar estas películas. En el caso de lo que tu me comentas, el capítulo 2, lo que a mi me interesaba hacer no era una comparación, sino instalar una especie de tránsito por eso el capítulo lo llamo “De la militancia a la melancolía”. Es el tránsito que se produce de un cine claramente militante, incluso a ratos super partidista, incluso pauteado en algunos casos por los partidos propiamente que estaban integrando el movimiento que se daban el lujo de decir esto va o no va. Bueno, no todo era así, pero hay uno que es muy militante, que tiene sus propias características, que muestra ciertas temáticas, que manifiesta y expresa intenciones colectivas, que quiere motivar a los otros a la emancipación. Que es lo que pasa en toda latinoamérica. Después viene el cine de la dictadura, que es uno más complejo y difícil, hay menos producción, sabemos mucho de esa época por documentales que son finalmente la imagen de la violencia, de la protesta, de la movilización. Lo que en fondo quiero decir, que más que comparitivo, que no es decir que este cine es mejor que el otro, etc. La propuesta es decir que hay un cierto tránsito y que de alguna manera éste uno podría manifestar la idea de que hay, como lo dice Lelio en una entrevista, el cambio no va a venir del colectivo, sino de los interiores de los sujetos. Parece decir que los personajes, o como lo manifiesta Lipovetski, desde los 60 esta cosa individualista o más bien apegado a una lógica donde el sujeto es el centro, donde todo nace de tu propia mirada, de tu propio esfuerzo, trabajo. Y tu también quieres ser reconocido, salir del anonimato, etc. Insisto que es tránsito, y ni siquiera untránsitoo explicado. Es más bien una explicación de esos procesos. Qué es lo que se puede reconocer. Hago también un trabajho sobre el video, intentando decir que a través de ciertos soportes que también hay un repercusión, etc. Pero todo eso como tránsito para decir: hoy día estamos ante una manifestación que podemos reconocer, que no es la totalidad, pero que también es un cine intimista. Pero esta intimidad está tratada como trama para manifestar también otras cosas, no es sólo la intimidad por la intimidad. No es sólo una instalación vacía, no es sin contenidos, que no deposite ciertos signos de relación o intereses. Y muestra cosas y no muestra otras, y una de ellas es lo que yo llamaría la relación del sujeto-personaje con ese contexto, en todo ese sentido: sociopolítico, económico.

Lo que según el libro sería bien débil.

- Yo creo que en algunos casos, más que en otros, hay una insinuación, pero ni la trama ni los personajes quieren hacerse cargo de eso. Por ejemplo, uno podría decir que La Buena vida se acerca eso. Está la ciudad, están los personajes y qué representan esos personajes. Pero tú te fijas que, a propósito de la construcción de cada personaje, todos tienen un propósito individualista no más, no colectivo. Ninguno de ellos, ni siquiera esa matrona que le hace clases o que trata de entregarles contenidos para la prevención a las prostitutas. Termina siendo la mujer más terrible y egoísta que uno puede imaginar, si quiere que su hija aborte. Es un sujeto no más. El peluquero quiere un poco de romance, pero quiere su auto.

Igualmente, yo pienso que esa película es la más discutible del corpus. De todas maneras hay una intención de situar Santiago como un espacio que los determina.

Pero a ratos Santiago se te queda como un telón de fondo no más.

Si, probablemente podría cambiarse por cualquier otra capital de un país neoliberal.

- Claro, al principio se ve un Transantiago, pero luego se diluye. Sobre todo este personaje que es una indigente, que pasa al final inadvertido.

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Que es el personaje menos trabajado.

Claro, y es la historia más terrible, entre comillas. Se supone que la modernización llegó a la ciudad, donde se supone que hay derechos, bienestar y ves esa historia. Y es la más trabajada.

Y es curioso porque está sacada además de una historia real.

- Es curioso, porque había mucha información. Es raro. Pero yo siento que a ratos claro que es discutible, pero todo es discutible. Creo que son los riesgos del ensayo, pero creo que es bueno eso. El libro nunca, en ninguna parte, manifiesta esto como una lógica de manifestar el corpus como un canon, nunca lo digo. Incluso me hago cargo de decir que lo único que reúne estas películas no son ni los directores que tienen otras obras super distintas. Son ciertas películas dentro de ese período, a propósito que reflejan con mayor notoriedad la intimidad como excusa para.

¿Qué opinión respecto a esto que hay varias películas internacionalmente premiadas, destacadas, pero una vez en Chile no tienen la misma repercusión, con algunas excepciones? Al parece, a veces quedan algo ajenas para el público local. ¿Crees que esto es tan así, que se produce un cine conscientemente festivalero?

- Yo creo que en el fondo hay una necesidad del cine chileno de ser visto, de ser más “comercial”, de tener más ventanas de exhibición y en esa búsqueda siento que a ratos hay cosas que van funcionando y van haciéndose reconocidas, y podría ser un poco la salida. En ese caso, uno podría decir que es un canon. Se podría decir que lo que los festivales están acojiendo, que de alguna manera los festivales y los propios fondos están acojiendo, de todo tipo, público, privados, internacionales. Entonces que por ahí hay una cuota de conexión, incluso con lo que estábamos planteando en un comienzo: lo neoliberal. Qué es lo que le interesa a lo neoliberal, no es claramente lo colectivo. Es el sujeto individualista, entonces todo el aparataje y ventanas va a favorecer esas lógicas. Es muy difícil ver una película que manifiesta una emancipación o una cosa colectiva y que la haga visible. Todos aplaudimos de repente esas obras, pero siempre estando restringidos a un mundo pequeño. En cambio, estas otras películas, se pueden ver en cualquier parte, en cualquier lugar, porque justamente no tienen eso otro, que es la conexión o con una lógica crítica o con un contexto. Entonces, de alguna manera, pareciera ser (puede ser cuestionable), de que ese tipo de películas están mejor recepcionadas tanto por los mercados globales, es mejor recepcionadas para ser promocionadas y además es premiada. A diferencia de otra, que tal vez tienen otras singularidades o trabajan otras historias que son mucho más críticas con ese contexto. Pero eso puede ser una sospecha por último. Si hay directores que no están de acuerdo que no hacen películas para festivales, por lo menos pongamos la copa de la sospecha, si no va a ser malo. Yo creo que lo peor es no discutirlo.

Pienso que de ahí nace la molestia de los directores o de los productores, que quizás piensan que se les acusa de hacer todo esto conscientemente.

- Incluso es más, el libro no dice que eso que se está haciendo sea bueno o malo. Cualquier director puede leer eso y decir “mi película efectivamente cuenta eso, porque eso somos hoy en día”. Somos individualistas, solamente nos importa lo que nos rodea. Volvamos al personaje Tristán (de Play), él se desplaza, se desliga y no sólo hace eso, sino que en un momento dialoga con un obrero que le dice que no pueden seguir con la huelga porque sino no tienen como sobrevivir, etc. Y cuando él está contando esta cosa que es muy dura, es una huelga que no puede seguir. Y él le dice: anoche soñé con unos pollitos que comían de mis zapatos. Entonces uno dice: a ver, qué es eso. Sino es un personaje que está tan ensimismado, está tan imbuído en sí mismo, que es incapaz. Y eso puede ser una tremenda crítica de la película a la sociedad. Entonces porqué sentirse criticado por algo que la película dice y que puede ser un tremendo mensaje sobre la sociedad. Hasta ahora el libro está siendo leído como una critica gratuita, ofensiva, cuando en verdad es confirmar un estado de las cosas o una parte de nuestra sociedad. Y a propóisito de eso mismo, impedir un poco el diálogo. Creo que eso sería sumamente equivocado. Y por otro lado, aceptar que el cine como producción tiene sus lógicas, pero la crítica es y debe ser autónoma. La tradición del crítico es ser autónomo.

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Siento que quizás esa es una cierta paradoja, porque esas películas no hacían sido miradas desde un punto de vista que las conectara con el contexto, sino como películas o historias en sí mismas. Quizás eso es un poco chocante, ¿no?

- Yo creo que uno no puede decir que las películas deben o no deben dialogar con su contexto, eso es una decisión autoral. Pero las películas son obras y por lo tanto uno puede acudir a ellas las veces que sean necesario en cuanto a que sirvan para tu trabajo analítico, reflexivo. Además, que es super reciente. Estamos hablando de una década que terminó recién. Incluso, uno podría decir que ese pequeño espacio de territorio de la intimidad no ha sido trabajado por otras películas, y uno puede decir que si. Tal vez con otras manifestaciones también, pero sigue estando presente. Yo creo que acudir a ellas es un gesto necesario, una y otra vez. Acudir a las obras, como dices tu, es aquello que ya se manifestó, eso no está agotado. Yo creo que justamente es nuestra pega, eres tu como analista, crítico, como un sujeto que logra visualizar desde otra mirada, logra reunir esas cosas. Alicia Scherson decía en su comentario en EL Mostrador que no tenía muy claro como se había armado este corpus. Porque siempre se habla de un corpus mecánicos, centrado en los años, realizadores, etc. Como ciencia dura. Y no, n otiene que ver con eso. El cuerpo de análisis se puede armar también por lo que uno quiere manifestar. Es cierto que igual tiene que haber una justificación, pero creo que el libro lo manifiesta en este sentido.

¿Puede ser este cine una reacción hacia prejucios instalados sobre el cine chileno, como aquel que decía que siempre se habla de política, del pasado, etc? Estas no hablan de política, ni de esas épocas.

Es un poco eso. El punto es que desde una mirada incluso ajena al libro, desde una mirada de una sociedad que necesita siempre estarse cuestionado y revisándose, y el cine es un buen elemento para eso. No estoy diciendo que el buen cine tiene que ser eso. Pero creo que el cine ayuda un poco a ese diálogo, a esa manifestación. ¿Porqué dejarle toda esa pega social, política, crítica, al documental? ¿Porqué no podemos ver documentales con otras historias, que no tengan también que ver con esa lógica?

Yo sentía que desde el 2000, desde En la Cama con más notoriedad, yo sentía una intimidad que no quiere dialogar con nada más. Una trama muy individualista, de un cierto espectro social, de una cierta falta de heterogeneidad, de cierto desenfado incluso. Por eso le puse Intimidades desencantadas, porque este es un desencanto de lo que me tocó vivir. ¿Porqué tanto desencanto? ¿Eso es lo que somos la sociedad chilena? ¿El puro desecanto? ¿O es un grupo que está descentado, incluso teniendo una posición económica pudiente? Entonces uno puede discutir eso. El director te puede decir que no quiere representar al país, pero uno como crítico me doy el derecho de decirlo.

Te atreverías a decir que este cine es sin duda el dominante hasta hoy.

- Yo creo que se hace dominante en la medida que son las películas que tuvieron más visibilidad en todo sentido. Visibilidad que es gracias al gran trabajo que hacen sus equipo. Tienen más ventanas, están en más festivales y son las que los festivales internacionales mostraron. En ese sentido se hace como más notorio. pero yo diría que es gracias más bien a esas lógicas de visibilidad, porque todos sabemos que hay otras películas en ese período, pero la pregunta sería porqué esas no tuvieron esa visibilidad. sería otro trabajo no es el que he hecho yo. Predomina también en la idea en que hay ideas muy similares en esa intimidad. No es que la intimidad sea nueva, lo nuevo son lo que están diciendo estos personajes. A mi me parece interesante qué es lo que están diciendo en términos políticos estas películas.