ENTREVISTAS
Entrevista a Bettina Perut
Por Antonella Estevez
13 de agosto 2010
¿De dónde surgió la idea de hacer Noticias?

-La idea no surge de algo preciso, sino que es parte como de una búsqueda que venimos realizando desde nuestro primer documental y sobre todo desde Un Hombre Aparte. Es una búsqueda de contenido formal. Yo siento que cada vez que hemos realizado un trabajo ha sido como una experimentación, no en el sentido habitual de la palabra, sino en el enfrentarse a retratar la realidad incorporando nuevas formas de lenguaje y de aproximación cinematográfica a los hechos. Nosotros habíamos hecho un último documental que se llamó Welcome to New York, en el cual le dimos mucha relevancia a la formalidad, a la estética de la película, lo que no quiere decir que en los otros trabajos hubiésemos descuidado ese aspecto. Sin embargo, en Noticias ya quisimos despojarnos de la palabra, de la discursividad que se ocupa generalmente en las películas, los documentales y el periodismo. Si te fijas todo va acompañado de la palabra, ya sea explicando o comentando lo que estamos viendo, sin dejar una libre interpretación del espectador. Por eso en este trabajo quisimos despojarnos de la palabra, acercándonos a la realidad y representando esos mismos hechos que nos muestran las noticias pero de forma distinta, utilizando nuevos encuadres, fragmentando los sujetos y los objetos al interior del cuadro y utilizando hechos antiperiodísticos. Con esto nos referimos a hechos en los que el periodismo nunca repararía porque “no sucede nada”, sin actualidad, ni tesis ni búsqueda de denuncias. Con esta película estamos observando la realidad en silencio  porque el texto de la película es la imagen.

En general el documental parte con una tesis, en el proceso es una investigación y en muchos casos la relevancia del discurso prima por sobre la forma. En el caso de Noticias dejan que el espectador resuelva y se arme sus propios discursos. ¿Cómo se hace ese proceso en términos de guión o de construcción? 

-Nosotros antes de comenzar un trabajo no tenemos un guión propiamente tal, sino que hay ideas que se van desarrollando durante el proceso de las grabaciones. La construcción, en el caso de la película, no es anterior, no hay un guión definido. De repente hemos tenido que hacerlo porque uno postula a fondos y hay que concretar un poco la idea, pero cuando uno se enfrenta a las grabaciones y uno ya conoce a los personajes, los lugares y todo, va repensando la realidad y asociando unas imágenes a otras. Es en el proceso de montaje en que la película se construye. No es que originalmente carezca de discurso sino que el discurso es una propuesta que se crea a través de la imagen.

Ahora, cuando no hay un guión pre definido y se junta mucho material, ¿Cómo definir qué es lo que va y qué no?

- Bueno, las grabaciones no son continuas, pero igual se reúne muchísimo material, es increíble que quede una hora u ochenta minutos cuando tienes más de cien horas grabadas. Es difícil explicarlo. Muchas veces uno tiene certezas cuando va a grabar algo de que ciertos materiales van a ir de todas maneras, pero igual te puedes llevar sorpresas con ciertas cosas que tienes grabadas que a lo mejor no tienen tanta potencia, que son más planos,  pero que asociadas a otras se renuevan y suben en importancia. Muchas cosas que te habría gustado también que estuvieran en la película se descartan por una serie de factores, de repente porque se comen al resto o no te dejan expresar bien las ideas, etc.

Ustedes son bastante conscientes de que lo que ofrecen al espectador es una experiencia y que, en muchos casos, no es grata…

-Exactamente. Evidentemente uno no puede estar diciéndole a cada persona que entre a la sala que se trata de una invitación a experimentar algo nuevo, pero efectivamente las personas que van a ver la película y que no conocen nuestro trabajo anterior no se lo esperan. Muchas personas se violentan mucho, de hecho en el Festival de Valdivia que fue la primera vez que se mostró la película hubo gente que salió de la sala. Lo mismo ocurrió en Amsterdam. En todas las funciones sale gente en los mismos momentos, pero la gente que permanece queda muy interesada en un debate posterior a la exhibición de la película. Yo he escuchado que hay gente que no le gusta para nada la película, pero hay otras que la aman y realmente se sintieron en una experiencia distinta a lo que se ofrece generalmente.

¿Cómo reciben ustedes el hecho de que la gente se pare y se vaya?

-Uno se ríe, un poco de nerviosa, pero está bien, es súper esperable.

Lo interesante con Noticias es que cuando uno habla de lo fuerte del material, éste no es más que la realidad misma. No es algo que uno no sepa que existe, el tema tiene que ver con la detención que hacen ustedes. Muestran largos primerísimos primeros planos de un cadáver o de gente que está en la sala de espera de un hospital. Una secuencia de cinco o diez minutos centrada en una persona que está aullando de dolor y uno como espectador no puede-como en la televisión-hacer zapping, sino que tiene que quedarse ahí y detenerse en la presencia del dolor del otro, lo que es muy duro. Ahora, a pesar de que tú digas de que no hay denuncia en la película, eso te obliga a pensar en cómo es posible que en este país pasen esas cosas.

-Claro, lo que yo siempre he dicho es que no es una intención explícita la situación en los hospitales, la gente sufriendo sin ser atendida durante muchas horas. No es la intención primera, pero obviamente las personas que lo ven leen eso que estás diciendo. En relación a las imágenes crudas, es como lo mismo que se muestra en medios como la televisión con una duración mínima, con encuadres específicos, es decir, ciertas formas de representación. En Noticias, claro, nosotros exponemos al espectador abiertamente. Ahora, ese sector que se siente como violentado, que no concibe que se muestren ciertas imágenes, es libre de irse y lo digo con todo respeto. Alguna gente nos ataca y dice que somos morbosos, pero yo no siento eso, creo que es una mirada súper respetuosa de los cadáveres o de los enfermo. No sé que es más morboso, si lo que hacemos o  esos documentales de denuncia de la pobreza en Sudamérica o en África, donde aparecen los niños pidiendo plata, pero en éstos el espectador no se da cuenta de la morbosidad. El director de esos documentales también está violando un espacio íntimo y está siendo morboso, pero pasa más piola.

Pero también tiene que ver con el despoje de la forma, de alguna manera. El hecho de instalarse, quedarse en silencio, y quebrar el hábito en la forma de mirar. Cuando uno ve el documental llama la atención la cercanía que física que se produce con algunos sujetos que ustedes de alguna manera objetivizan frente a la cámara. ¿Cómo la gente que estaba en la sala de espera no les pegó un manotazo y los echó?

-Siempre se pidió la autorización, a veces al acompañante si la persona estaba muy mal, pero además muchos nos pedían que las grabáramos para que los médicos y las enfermeras le prestaran más atención. Sin embargo, la mayoría de ellos empezaban a hablar de su situación, cosa que no era lo que nosotros estábamos buscando. Bueno, muchas veces estaba la cámara ahí y hacía planos, porque nunca estuvimos escondidos. De hecho, por el mismo tipo de imágenes que tenemos se ve que es imposible que lo hubiésemos hecho como “a la mala”. Se puede decir que sí estamos invadiendo la privacidad de esas personas al estar tan cerca de ellas, pero todas las personas fueron grabadas conscientes de eso.

Noticias se exhibe en el Cine Arte Alameda y también va a estar en el Centro Cultural Palacio La Moneda entre el 24 y el 29 de agosto.